El Baldón: La imposibilidad de razonar con un fanático III

El Baldón: La imposibilidad de razonar con un fanático III

José Miguel Cobián Elías

En el caso de los AMLOfans, los mueve a partes iguales el rencor, la envidia y la ignorancia. Para muestra un botón: Comentaba con uno de ellos sobre los errores cometidos en este gobierno y sobre todo los problemas que ha generado para atraer mayor inversión extranjera. Su respuesta fue que mientras puedan hacer negocio en México, vendrán, independientemente de las condiciones que existan en el país.

Le doy cifras de cómo ha caído la inversión extranjera directa en términos reales. Le explico que la propaganda que salió diciendo que México es el destino número nueve de inversión extranjera, no le dijo que ha disminuido en todo el mundo y que no se está invirtiendo en bienes intermedios como maquinaria y equipo, y no lo entiende. No saben leer los grandes números de la economía. Y tienen razón, eso es de especialistas, pocos mexicanos las leen. Pero eso no le quita la necedad de no querer entender la relación entre inversión, y crecimiento económico con lo que implica la creación de nuevos empleos. Su justificación es que el gobierno hace todo bien, porque ha aumentado el salario mínimo por arriba de la inflación. Lo cual fue un acierto, pero no significa que el resto de acciones de gobierno sean correctas.

Le explico que para crecer al exiguo 2.5% anual, se requería una inversión del 25% del PIB cada año. (Son números aproximados), y que con una inversión pública reducida al mínimo y una inversión privada en franca huida, tendremos suerte si a final del sexenio crecimos un 1% anual, es decir 6% a lo largo de todo el sexenio. Y su respuesta es que México tiene este año un crecimiento cercano al 6%. Es verdad su argumento, sólo que después de una caída del 8.5% en 2020, ese crecimiento no parte de 100 sino de 91.5. Es decir, ya con tres años de gobierno, tendremos que el primer año no hubo crecimiento, el segundo decrecimos y en el tercero crecimos pero todavía no llegamos a los niveles de 2018. Es decir, llevamos tres años perdidos. Estaremos a final de 2021 en 97% de cómo estaba el PIB en 2018. Nos faltan tres puntos para igualar el tamaño de la economía en tiempos de Peña. Son sumas, restas, multiplicaciones y porcentajes… Lejanos de la comprensión de la mayoría de los mexicanos debido a las fallas eternas de nuestro sistema educativo nacional.

Otro comentario surgió en contra de Slim afirmando (con razón) que se había hecho inmensamente rico gracias a las privatizaciones de Salinas, en especial la de teléfonos de México. Mi respuesta es que ¨antes¨ como ¨ahora¨ los negocios se hacen con los amigos del rey en turno. Con la salvedad de que en tiempos de Salinas, conseguir una línea telefónica te podía llevar hasta seis meses, las llamadas de larga distancia te costaban, y las llamadas a Estados Unidos y Canadá eran todavía más caras, porque era larga distancia internacional. No me importa si Slim se hizo más rico de lo que era. No me importa en última instancia cómo se hicieron las privatizaciones, porque nada ha cambiado casi 40 años después. Lo que me importa es que todo México hoy puede hacer llamadas ilimitadas a todo México, Estados Unidos y Canadá por simples $200.00 al mes. Me importa que ya no le cuesta al erario, es decir no pago con mis impuestos, un subsidio a una empresa de gobierno, ineficiente, que además me cobraba muy caro el servicio. Todo México se ha beneficiado de esa y otras privatizaciones, simplemente por no subsidiar ineficiencias y corrupción del sector público. La respuesta sigue siendo que se hizo rico Slim. Envidia, Ignorancia, Rencor.

A mi amigo chairo contador, le comento que los avances en combate a la corrupción se han perdido en este sexenio. No hay transparencia, no hay información pública, el dinero de todo México que se tiene en impuestos, lo usa Andrés de manera discrecional, es decir cómo se le antoja. Hemos perdido rendición de cuentas y profesionalismo en el sector público, que si bien, no estaba lleno de premios nobel, cuando menos sabían lo que tenían que hacer. Hoy tenemos un sector público vacío de personas con experiencia. Corrieron a quienes sabían hacer las cosas, y contrataron a gente leal al régimen. Es decir, se repartieron el botín, lo cual es normal en México, con la salvedad que ahora nos gobierna gente sin talento, sin conocimiento, sin capacidad, y sobre todo, llena de soberbia e incapaz de escuchar un consejo.

Basta ver la cantidad de empleados de ayudantía de AMLO que ocupan puestos dónde deberían de reunir un perfil técnico que no poseen, pero llegaron porque quién hoy se considera el dueño de México, así lo decidió.

Por más que le explico que el desabasto de medicinas fue provocado por el propio gobierno. Por soberbia. Y que sus decisiones le han costado la vida a miles de mexicanos, siendo el caso más sonado el de niños con cáncer, las mujeres con cáncer de mama, los enfermos de VIH, y pacientes con enfermedades crónico-degenerativas, sigue insistiendo en ¨antes¨ también había desabasto. Y sí, es verdad, sólo que jamás de tal magnitud como el actual. Lo peor es que se compran medicinas genéricas en el extranjero, más caras, y generando empleos en India, China o cualquier otro lugar dónde se compren, a costillas de pérdida de empleos en México. Y sobre todo, la pérdida de soberanía. Ese argumento de la urgencia de una industria mexicana fuerte, se pierde cuando dañan a la industria farmacéutica nacional en beneficio de la extranjera.

Cuando le explico que con el COVID, tomaron una decisión estúpida, que fue entregar equipo de protección personal a China dejando a los médicos mexicano sin insumos básicos de protección, me contesta que es diplomacia. Si le reclamo las vacunas a centro y Sudamérica, también es diplomacia. Pero justifica que una vacuna puesta en un menor de edad gracias a un amparo, afecta a un adulto que no la va a recibir… ¿¿¿???

Si le hablo de las compras de emergencia que en todas las dependencias pusieron a compradores de confianza para que revendieran al sector salud no sabe nada. No sabe que te pedía un desconocido en el medio termómetros al mejor precio, que no pasaba de $25 al mayoreo, y que lo vendía a su gobierno estatal en $120.00 Lo mismo con todos los insumos. Gran negocio para unos cuántos, en perjuicio del erario público. Por eso el dinero no alcanza. Y como ejemplo está la compra al hijo de Manuel Bartlett de respiradores, a un precio muy superior al de mercado.

www.josecobian.blogspot.com [email protected] @jmcmex

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